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  • EL YACIMIENTO NEOLÍTICO DE PUNTA BEGOÑA ES MUCHO MÁS GRANDE DE LO ESPERADO

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    Panorámica de las excavaciones realizadas por los arqueólogos de la UPV./G. A.
    Panorámica de las excavaciones realizadas por los arqueólogos de la UPV. / G. A.

    La superficie excavada es ya un 50% mayor de lo previsto inicialmente y aún no se ha llegado a los límites del asentamiento

    Cuando los arqueólogos de la UPV/EHU que se encargaban de restaurar las galerías getxotarras de Punta Begoña dieron con un asentamiento neolítico el año pasado, no se esperaban que se tratase de un espacio de un tamaño especialmente relevante. El paso de los meses y sus trabajos les han demostrado que se equivocaban. Ahora mismo la excavación ocupa 340 metros cuadrados, más del doble de lo inicialmente esperado y aún no se han encontrado los límites del poblado. Lo que han hallado en los trabajos de campo tampoco es una minucia, aunque los expertos no son partidarios de lanzar las campanas al vuelo… por el momento.

    «Las primeras semanas de excavación muestran un potencial inesperado. Una historia viva de 5.000 años», certifica Gonzalo Arroita, profesor de la cátedra Unesco. A su juicio, el yacimiento puede ser «la llave» que explique «cómo empezamos a llegar aquí, probablemente desde el mar, viviendo frente a él y buscando ubicaciones seguras y prósperas». Conductas todas ellas que permitieron a aquellas poblaciones «dar un salto de gigante hacia la civilización que conocemos». Por el momento, han salido a la luz «grandes fondos de cabaña, de hasta 100 metros cuadrados». Los expertos han localizado «cerámicas y sílex» que, junto a los carbones vegetales, «han permitido una datación exacta del asentamiento».

    El proceso de excavación se puede visitar hasta el próximo día 14 de julio. Una oportunidad de ver ‘in situ’ a los arqueólogos, que trabajan bajo la dirección de Javier Fernández Eraso, catedrático de prehistoria de la EHU-UPV, e Iban Sánchez Pinto. Cuentan con la colaboración del grupo de alumnos que se ha incorporado a las prácticas de trabajo en el campo. Lo que van a ver quienes se acerquen no es poca cosa. De hecho, para el prestigioso arqueólogo gallego Xurxo Ayán «estamos ante una cápsula histórica como no hay otra en toda España». Se intuye que lo que se descubra será de gran valor para aclarar muchos detalles sobre cómo evolucionó el modo de vida en aquella época.

    Construcciones efímeras

    «En Punta Begoña están las claves de una transformación que incluye formas de sobrevivir. Se empezaron a realizar construcciones efímeras y en parte transportables. También se empezaron a usar técnicas para ganarse la vida, en este caso previsiblemente vinculadas al mar», indica Gonzalo Arroitia.

    Ya solo la elección del emplazamiento dice mucho. Se trata, aún hoy, de un promontorio desde el que se dominaba la bahía del Abra. No solo convenció a aquellos pobladores neolíticos, sino, miles de años después, al magnate Horacio Echevarrieta que escogió la ubicación para construir las murallas de Punta Begoña, de cuyo análisis y restauración científica se encargan más de 60 expertos de la Universidad del País Vasco. Ellos y su concienzudo método de recuperación empleado en las galerías ha hecho posible localizar un yacimiento en el que todo indica que aún falta mucho por revelar.

    Publicado en El Correo

  • EL BILBAINISMO DEL ‘ELCANO’

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    El 'Juan Sebastián Elcano' a su llegada el jueves a Getxo./l. calabor
    El ‘Juan Sebastián Elcano’ a su llegada el jueves a Getxo. / L. CALABOR
    JON URIARTE

    Hay cuadernos de bitácora que no necesitan la mar para oler a salitre. Como el que me regaló Gonzalo Arroita, a quien mencioné en los artículos dedicados a Horacio Echevarrieta. Entonces contábamos que cierto buque, atracado hoy en Getxo, había nacido en los astilleros gaditanos fundados por el empresario bilbaíno. Ahora cuento con más datos, gracias a ese texto que me mandó Gonzalo. «El mascarón original del Juan Sebastián Elcano. Punto final a un debate». Lo firma el historiador Manuel Díaz Ordóñez y subraya nuestra vinculación con la nao, al abordar la polémica sobre quién fue el creador de su mascarón de proa. Díaz no tiene dudas. Fue otro vecino de Bilbao. Antes de desvelar su nombre, soltemos amarras. Es tiempo de recordar cuánto de nuestra villa tiene el buque escuela ‘Juan Sebastián Elcano’.

    Recordemos que Horacio Echevarrieta fundó empresas de postín. Entre ellas los Astilleros de Cádiz. Pese a ser republicano, quiso y pudo mantener excelentes relaciones con Alfonso XIII y con Primo de Rivera. Durante la dictadura del segundo, el gobierno decidió sustituir el buque escuela de los aspirantes a oficiales de la Armada. La idea era modificar el ‘Augustella’, viejo velero italiano, hasta convertirlo en uno más moderno, de nombre ‘Minerva’. Echevarrieta se entera y el 12 de enero de 1923 se lleva el concurso público. El presupuesto es de 2.050.000 pesetas. Pero al llegar la nave comprueban que no está para muchas olas, así que Horacio logra que se apruebe la fabricación de uno nuevo. Es 30 de junio de 1924; la inversión prevista, 7.569.794 pesetas. Pero al final sale por 8.189.532,28.

    El 24 de noviembre de 1925, con Primo de Rivera presente, se inaugura la puesta de la quilla en la grada 2. Cuentan que llovía a mares. Quizá fue un guiño de los cielos para que nadie olvidara su sello vasco. Por si fuera poco, Echevarrieta aprovecha la ocasión para pedir un cambio de nombre. «Debería ser Juan Sebastián Elcano». El 13 de diciembre, tras convencer a propios y ajenos, se sale con la suya y es aprobado por el Consejo de Ministros. Pero hay más. Horacio no solo fue el padre del buque. También es el culpable de que otros bilbainos dejaran su huella. Para demostrarlo, regresaremos al artículo mencionado arriba. En ella el autor nos lleva a los años 20 del pasado siglo.

    Un período en que Echevarrieta hace amistad con otros republicanos, como el escultor Federico Sáenz de Venturini. Esa ideología le costó cara. Pero mucho más a otros paisanos. Si Lucarini, el hombre que creo el tigre de Deusto, pasó años en la cárcel por rojo, para Venturini la condena fue el ostracismo. Perdió puesto, posición y encargos. De ahí que sea digno de aplauso el empeño de Echevarrieta por contar con él. Ambos eran amigos de Durrio, el escultor que creó la Minerva que abraza la lira y mira al cielo junto al Bellas Artes. Por lo que no resulta extraño que fuera esa diosa la que les acabara uniendo en el proyecto del mascarón. «El amigo Federico nos hará una Minerva», escribió Echevarrieta a su director de astillero, el 7 de mayo de 1924. Sobre esa dama se han escrito océanos de tinta. Que si era la evocación a la república, que si era España, que si era Castilla… lo único cierto es que coronó el tajamar desde marzo de 1927. Es un misterio cuándo y por qué la quitaron. Salvo que pretendían repararla y acabó en los muelles. Pero sigue viva. Está en el Museo Naval de San Fernando. Tan lejos y tan cerca.

    Pocos saben que a Bilbao, como a Cádiz, le llamaban Tacita de plata. Como decía, apenas hemos abierto el cofre. Esta semana, el historiador Emilio Sáenz francés me dijo ante un café compartido «Venturini era mi bisabuelo». Como imaginarán, será nuestro próximo destino. De momento nos quedamos en el Juan Sebastián Elcano. Por cierto, cuando lean estas líneas habré pasado la noche en él, navegando de Getaria a Getxo. Pero esa es otra aventura. La que les contaré mañana en estas páginas que llevarán, aunque muchos no lo crean, olor a un buque con alma botxera.

     

    Publicado en El Correo

  • PUNTA BEGOÑA SIENTA CÁTEDRA

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    Miles de estudiantes toman parte en las actividades formativas en unas galerías que son objeto de 12 trabajos de fin de máster

    Las galerías de Getxo son una fuente de aprendizaje a un palmo del mar. Más de 2.000 personas participan cada año en las actividades formativas de Punta Begoña, ese edificio de Ereaga que hace la función de hermoso muro de contención y que está en medio de un largo proceso de restauración en el que hay involucrados más de 60 expertos.

    Tras décadas de abandono, los concienzudos análisis previos de esta joya de principios del siglo pasado han dado paso a los trabajos de rehabilitación, que incluyen la divulgación social y educativa. Todo ese compendio de iniciativas para ponerlas en valor se ha merecido el reconocimiento y prestigio internacional. Y se trabaja para ganar méritos. Va camino de convertirse «en uno de los espacios más reconocidos de Europa como patrimonio compartido y participado al servicio de los ciudadanos», destaca Gonzalo Arroita, profesor de la cátedra Unesco y uno de los expertos que participa en el proyecto.

    Hay actividades formativas orientadas a los ciclos de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Desde visitas de centros escolares a talleres didácticos o ser una de las sedes externas de la Semana de la Ciencia y Tecnología de Getxo. Además, es un espacio de aprendizaje universitario. Allí se imparten clases prácticas, talleres de arquitectura, historia, restauración y geología. Incluso se ha vuelto una fuente de inspiración de trabajos de fin de grado y escenario de actividad docente, postgrado y másters. «Se desarrollan tesis doctorales sobre Punta Begoña, algunas ya defendidas en 2018», comenta Arroita, involucrado en la iniciativa conjunta llevada a cabo entre la UPV y el Ayuntamiento de Getxo. Hasta ahora «se han realizado 12 trabajos fin de máster», puntualiza.

    Punto de refuerzo educativo
    El abanico docente incluye la Formación Profesional, ya que hay alumnos que realizan actividades relacionadas con la jardinería, floristería o carpintería. Además, es punto de refuerzo de programas educativos con actividades específicas, como el euskera, la toponimia o la igualdad de géneros, por ejemplo.

    El vuelco que ha dado Punta Begoña en los últimos años es brutal. Tras décadas de abandono y hasta concesiones que se fueron al traste para levantar allí un hotel de lujo, al fin se optó por su recuperación científica y abrir el monumento al público. Primero los expertos de la UPV llenaron folios de analíticas geológicas, hidrológicas y arquitectónicas, entre otras. Las galerías eran ideales para saber la afección de la contaminación a ese hormigón armado de principios de siglo, el efecto del agua y del salitre, así como para saber de qué forma se trabajaba el cemento entonces. Un auténtico laboratorio práctico.

    Punta Begoña ha sido escogida para liderar la Red Europea Open Innovation Alliance for Cultural Heritage, «que integra proyectos de prestigio en la formación a través del Patrimonio Cultural, y que se constituye en candidatura para convertirse en Proyecto Erasmus de la Unión Europea», apunta Arroita. Incluye «a nueve socios de prestigio» de Portugal, Francia, Austria, Chipre, además de museos y municipios, entre otros. El objetivo es la creación de «un programa formativo conjunto, para estudiantes, docentes, profesionales y ciudadanos, y la configuración de una plataforma digital de formación on-line y aplicación práctica, que tome como modelo la Restauración Abierta de Punta Begoña.

    «Se ha diseñado de forma que se optimice la posibilidad de conocer el monumento, la obra y el proceso de excavación, así como la relevancia de los hallazgos para Getxo, Bizkaia y Euskadi». El reconocimiento llega y se valora a nivel nacional e internacional, como referencia en la formación integral a través de patrimonio. «A nivel estatal ha sido seleccionado como proyecto de modelo universitario en transferencia de conocimiento a la sociedad», comenta Arroita.

    El tirón que tiene para los expertos va ‘in crescendo’. Los responsables del grupo de Trabajo, Santiago M. López, director del Instituto de la Ciencia y la Tecnología de Salamanca, y Marta Plaza, física del equipo, han visitado Punta Begoña este mes para informarse del conjunto de actividades formativas que se llevan a cabo de forma paralela al desarrollo de investigación y obras de restauración.

    Fuente El Correo