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  • PUNTA BEGOÑA SIENTA CÁTEDRA

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    Miles de estudiantes toman parte en las actividades formativas en unas galerías que son objeto de 12 trabajos de fin de máster

    Las galerías de Getxo son una fuente de aprendizaje a un palmo del mar. Más de 2.000 personas participan cada año en las actividades formativas de Punta Begoña, ese edificio de Ereaga que hace la función de hermoso muro de contención y que está en medio de un largo proceso de restauración en el que hay involucrados más de 60 expertos.

    Tras décadas de abandono, los concienzudos análisis previos de esta joya de principios del siglo pasado han dado paso a los trabajos de rehabilitación, que incluyen la divulgación social y educativa. Todo ese compendio de iniciativas para ponerlas en valor se ha merecido el reconocimiento y prestigio internacional. Y se trabaja para ganar méritos. Va camino de convertirse «en uno de los espacios más reconocidos de Europa como patrimonio compartido y participado al servicio de los ciudadanos», destaca Gonzalo Arroita, profesor de la cátedra Unesco y uno de los expertos que participa en el proyecto.

    Hay actividades formativas orientadas a los ciclos de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Desde visitas de centros escolares a talleres didácticos o ser una de las sedes externas de la Semana de la Ciencia y Tecnología de Getxo. Además, es un espacio de aprendizaje universitario. Allí se imparten clases prácticas, talleres de arquitectura, historia, restauración y geología. Incluso se ha vuelto una fuente de inspiración de trabajos de fin de grado y escenario de actividad docente, postgrado y másters. «Se desarrollan tesis doctorales sobre Punta Begoña, algunas ya defendidas en 2018», comenta Arroita, involucrado en la iniciativa conjunta llevada a cabo entre la UPV y el Ayuntamiento de Getxo. Hasta ahora «se han realizado 12 trabajos fin de máster», puntualiza.

    Punto de refuerzo educativo
    El abanico docente incluye la Formación Profesional, ya que hay alumnos que realizan actividades relacionadas con la jardinería, floristería o carpintería. Además, es punto de refuerzo de programas educativos con actividades específicas, como el euskera, la toponimia o la igualdad de géneros, por ejemplo.

    El vuelco que ha dado Punta Begoña en los últimos años es brutal. Tras décadas de abandono y hasta concesiones que se fueron al traste para levantar allí un hotel de lujo, al fin se optó por su recuperación científica y abrir el monumento al público. Primero los expertos de la UPV llenaron folios de analíticas geológicas, hidrológicas y arquitectónicas, entre otras. Las galerías eran ideales para saber la afección de la contaminación a ese hormigón armado de principios de siglo, el efecto del agua y del salitre, así como para saber de qué forma se trabajaba el cemento entonces. Un auténtico laboratorio práctico.

    Punta Begoña ha sido escogida para liderar la Red Europea Open Innovation Alliance for Cultural Heritage, «que integra proyectos de prestigio en la formación a través del Patrimonio Cultural, y que se constituye en candidatura para convertirse en Proyecto Erasmus de la Unión Europea», apunta Arroita. Incluye «a nueve socios de prestigio» de Portugal, Francia, Austria, Chipre, además de museos y municipios, entre otros. El objetivo es la creación de «un programa formativo conjunto, para estudiantes, docentes, profesionales y ciudadanos, y la configuración de una plataforma digital de formación on-line y aplicación práctica, que tome como modelo la Restauración Abierta de Punta Begoña.

    «Se ha diseñado de forma que se optimice la posibilidad de conocer el monumento, la obra y el proceso de excavación, así como la relevancia de los hallazgos para Getxo, Bizkaia y Euskadi». El reconocimiento llega y se valora a nivel nacional e internacional, como referencia en la formación integral a través de patrimonio. «A nivel estatal ha sido seleccionado como proyecto de modelo universitario en transferencia de conocimiento a la sociedad», comenta Arroita.

    El tirón que tiene para los expertos va ‘in crescendo’. Los responsables del grupo de Trabajo, Santiago M. López, director del Instituto de la Ciencia y la Tecnología de Salamanca, y Marta Plaza, física del equipo, han visitado Punta Begoña este mes para informarse del conjunto de actividades formativas que se llevan a cabo de forma paralela al desarrollo de investigación y obras de restauración.

    Fuente El Correo

  • LAS GALERÍAS DE PUNTA BEGOÑA SE CONSOLIDAN COMO ESPACIO CULTURAL EN GETXO

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    Dos visitantes contemplan una exposición en las galerías. /BORJA AGUDO
    Dos visitantes contemplan una exposición en las galerías. / BORJA AGUDO

    13.000 personas acuden en los diez primeros meses del año al monumento para seguir las obras y otras actividades programadas

    TXEMA IZAGIRRE

    «En 2019 vamos a tener mucha obra en Punta Begoña, actividades sociales y culturales participativas, y ofreceremos datos importantes sobre la historia de Getxo; sobre un proyecto puntero en Europa de formación a través del Patrimonio…». Gonzalo Arroita, profesor de la cátedra Unesco y uno de los expertos de la UPV enfrascados en la recuperación científica de este edificio, resalta que «ese espacio que se va llenando de vida hay que ordenarlo muy bien».

    El significativo incremento de visitantes registrado este año -ya van cerca de 13.000- unido al avance de las obras requerirá «un importante esfuerzo de diseño logístico de la gestión del espacio, para coordinar y optimizar el aprovechamiento social del mismo». En cuanto a la impresión general sobre qué opinan los visitantes sobre las galerías, este experto destaca que «los comentarios más habituales reflejan la sorpresa por la magnitud del monumento, sus contenidos, sus impresionantes vistas». Arroita comenta que entre las sugerencias recogidas, resaltan las peticiones de que «se incorpore más contenido histórico sobre el enclave y sobre Horacio Echevarrieta y, sobre todo, imágenes antiguas que contextualicen la evolución».

    Los asistentes también se ofrecen a colaborar y a aportar datos sobre vivencias personales o familiares vinculadas al edificio o al personaje de Echevarrieta. El caso es que las visitas permanecerán abiertas hasta bien entrado el mes de enero. Uno de los atractivos actuales reside en la obra de carpintería que se llevará a cabo del salón. «La intervención se plantea en forma de taller abierto y didáctico. Permitirá conocer la historia constructiva y vital de uno de los espacios más influyentes y desconocidos del siglo XX». La afluencia más fuerte se ha registrado en verano, pero el otoño ha aguantado el tirón y en octubre pasaron por Punta Begoña cerca de 2000 personas. El récord de visitantes llegó tras la Semana de la Ciencia-Zientzia Astea, con llenos absolutos en todos los turnos programados, y en plena Semana del Diseño de Bizkaia. En este caso, en las galerías se expusieron las colecciones premiadas y presentaciones de destacados estudios de diseño de Getxo.

    Visitantes vascos

    Respecto a la procedencia de los visitantes, aproximadamente el 70% vino de Euskadi, con mayoría vizcaína. El 21% llegó desde otras comunidades autónomas -con importante presencia de visitantes de Madrid, Castilla-León, Cataluña y Andalucía-. Llamó la atención «la escasa afluencia de público desde las provincias y comunidades limítrofes, aspecto en el que se debe trabajar», según reconoce el catedrático de Unesco. En cuanto al nivel de satisfacción, el 94% de los visitantes encuestados calificaron la visita de «recomendable» y el 83% estaría dispuesto a repetir. Con todo, Arroita apunta como balance que «el año 2018 ha supuesto un avance importante en el entendimiento de Punta Begoña como un espacio de encuentro, para visitar, conocer, descubrir, pero también para participar, proponer y desarrollar».

     

    Fuente El Correo

  • «REVITALIZAR EL PATRIMONIO ES CLAVE, PERO SIN CONVERTIRLO EN UN PARQUE DE ATRACCIONES»

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    Gonzalo Arroita es profesor de la cátedra Unesco. /Blanca Castillo
    Gonzalo Arroita es profesor de la cátedra Unesco. / BLANCA CASTILLO

    Gonzalo Arroita, experto en Patrimonio de la Unesco, organiza para el Aula de Patrimonio de la UC un ciclo de conferencias que continúa hoy con su ponencia sobre el modelo de divulgación ‘Abierto por obras’

    Fue el ideólogo del lema ‘Abierto por obras’, hace ya 20 años. Le encargaron diseñar la rehabilitación de la catedral de Santa María, en Vitoria, y aprovechó para explicársela a sus vecinos. «Teníamos que aprovechar la oportunidad de la recuperación del patrimonio para divulgarlo, para ponerlo en valor. Ahora ese mismo modelo se aplica en más de 100 proyectos en todo el mundo», recuerda Gonzalo Arroita (Bilbao, 1961), letrado urbanista, profesor de la cátedra Unesco y consultor de Naciones Unidas en Patrimonio cultural, desarrollo urbano y turismo. «Hay que lograr que la inversión en patrimonio no sea a fondo perdido, sino que revierta en un beneficio a las ciudades en favor de la sociedad», defiende. Por eso coordina junto a Isabel Cofiño el ciclo ‘La vocación social del patrimonio cultural’, que ha acogido el Aula de Patrimonio de la Universidad de Cantabria desde el 2 de octubre, y que continúa hoy con su ponencia sobre el modelo ‘Abierto por obras’. Será en la sala Fray Antonio de Guevara del Paraninfo (calle Sevilla), a partir de las 19.00 horas.

    -Abrió la catedral al público, literalmente, para mostrar las obras de rehabilitación.

    -La clave ha sido cambiar el pensamiento. Antes el patrimonio era un enfermo crónico al que tenían que atender con cuidados paliativos y ahora lo que se está viendo es que hay que verlo como un recurso activo al servicio de la sociedad.

    -Esos cuidados paliativos lo único que hacían era alargar la enfermedad, supongo.

    -Claro. Y en lugar de ayudar al monumento se empeoraban las cosas. No puedes operar aun enfermo del corazón sin conocer su historia médica. Lo primero es conocer cuáles son los males del paciente para luego decidir cuáles son los mejores remedios. Y todo ello se puede aprovechar a nivel formativo, divulgativo.

    -Así nace ‘Abierto por obras’.

    -Porque se podía aprovechar para la formación. Podía explicarse el proceso constructivo del monumento al tiempo que se explicaba el trabajo de rehabilitación. Y al hilo de todo eso podía contextualizarse con la historia de la ciudad, con más conocimiento sobre patrimonio, etc. Los chavales de colegios e institutos, y los universitarios realizan visitas guiadas. Eso, ya he dicho, genera conocimiento, cultura, y también algo que es muy importante, orgullo social por el patrimonio.

    -Y así termina también por ser un atractivo turístico.

    -Hasta el punto de que genera un impacto económico y social muy importante. En el caso del proyecto de la catedral de Vitoria está estudiado que por cada euro invertido se generaron 4 euros para el Producto Interior Bruto de la comunidad.

    -Y Cantabria, ¿lo está haciendo bien a este respecto?

    -Lo que tiene Cantabria es un potencial muy alto. Conjuga patrimonio con naturaleza y con gastronomía como lo hacen muy pocos en Europa. Me parece que el reto de esta región es saber promocionar pero sin modificar. Hay que revitalizar el patrimonio pero con cuidado de no convertirlo en un parque de atracciones.

    -Sin masificar, dice.

    -Exacto. El turismo tiene que ser una consecuencia de la recuperación de estos espacios y monumentos para los ciudadanos, no un fin en sí mismo. Cantabria lo ha hecho muy bien con el modo en que ha devuelto la vida a algunas zonas rurales.

    -Para atajar la despoblación.

    -El proyecto del valle del Nansa que ha diseñado José María Ballester, y que ahora me consta que está acometiendo en otra zona de Valderredible, se está extrapolando también a otros casos similares en otras zonas de Europa e incluso del mundo.

    -Aquí, muchos expertos en esta materia lamentan que no se promocionen ciertos valores como Altamira. Critican dejadez por parte de las instituciones implicadas.

    -Yo soy ‘bilbasor’ (risas). Soy de Bilbao y vengo a Cantabria porque me gusta con locura. Por eso lo veo más como un consumidor. Yo cambiaría pocas cosas; pero lo que hay que tener en cuenta aquí, ya lo he dicho, es el objetivo que persigues, en que el turismo sea una consecuencia, no un fin.

    -La crisis ha lastrado el desarrollo de programas de conservación. ¿Quizá ahora se empieza a ver la luz al final del túnel?

    -La crisis condiciona que hay menos obra pública y por ello menos dinero destinado a patrimonio. Es lo que ocurre con la Ley de Patrimonio Cultural, que obliga a destinar un 1% de esa obra pública a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Cultural Español. Sin embargo lo que se está viendo ahora es que hay que diseñar bien las inversiones para que tengan un retorno a la sociedad.

    El Diario Montañés